
Terracerías
Compactación por capas del cuerpo de terraplén, con el control de espesor y humedad que pide cada tendido.

El rodillo que compacta desde abajo. Para terracerías, rellenos y suelos arcillosos, donde un rodillo liso solo aprieta la superficie.
El rodillo pata de cabra lleva salientes metálicos que se clavan en el material y lo amasan desde dentro. Por eso funciona en suelos arcillosos y en rellenos, donde un rodillo liso forma una costra dura arriba y deja el material flojo abajo: parece compactado, pasa la vista, y se hunde en cuanto carga peso.
Se trabaja por capas. Se tiende el material con el espesor adecuado, se humedece, se dan las pasadas y recién entonces se tiende la siguiente. Saltarse capas es la razón más común de que una terracería falle, y no se ve hasta que aparece el asentamiento meses después.
Lo normal es cerrar con rodillo liso: la pata de cabra compacta el cuerpo de la capa y deja la superficie rugosa, y el liso la sella. Las dos máquinas hacen trabajos distintos y por eso no se sustituyen entre sí.
Equipos y operadores que ya han trabajado para CEMEX, Mega Alimentos, SISSA, Agua y Drenaje de Monterrey y la UANL, entre otros.
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Compactación por capas del cuerpo de terraplén, con el control de espesor y humedad que pide cada tendido.

Relleno de excavaciones, zanjas y trasdós de estructuras, donde el material llega suelto y hay que amasarlo.

Material cohesivo que con rodillo liso se queda hueco por dentro. Aquí es donde la pata de cabra no tiene sustituto.

La pata de cabra deja la superficie rugosa; el liso la sella. Mandamos las dos cuando el trabajo lo pide.

Sin la humedad correcta no hay compactación que sirva. Si la obra no tiene toma, la pipa va con la máquina.

Tender y nivelar cada capa antes de compactarla. Las dos máquinas trabajan en la misma secuencia y el mismo día.
Compactar no es pasar el rodillo hasta que se vea firme. Son cuatro variables, y si una falla el resultado no cumple aunque la máquina haya estado todo el día encima.
Cada máquina compacta hasta cierta profundidad. Tender capas más gruesas de la cuenta deja el fondo suelto, y eso no se detecta a simple vista: se detecta cuando el terreno se asienta.
Hay un punto de humedad en el que el material alcanza su máxima densidad. Seco no se amasa; empapado, tampoco. Por eso la pipa no es un extra, es parte del trabajo.
Depende del material y del espesor. Pasar de más desgasta máquina y tiempo sin ganar densidad; pasar de menos deja el trabajo sin terminar. Lo ajusta el operador sobre el terreno.
Si el proyecto pide grado de compactación con laboratorio, dilo desde la cotización: cambia el ritmo de trabajo y hay que coordinar las pruebas con el tendido, no después.
La compactación se hace bien o se hace dos veces
Saben cuándo el material está en su punto y cuándo hay que esperar o volver a regar. Es criterio de obra, y es lo que separa una capa que cumple de una que solo lo parece.
La secuencia completa con un solo proveedor. No hay que alinear tres agendas para que el material no se seque entre una máquina y la siguiente.
Traslado con lowboy propio y taller diésel propio. Cuando decimos que la unidad está el lunes, está el lunes.
Monterrey y nueve municipios más del área metropolitana. En todos la cotización ya trae el operador y el traslado.

La pata de cabra lleva salientes que se clavan en el material y lo amasan desde dentro: sirve para suelos arcillosos y rellenos. El rodillo liso aprieta desde la superficie y sirve para bases granulares y acabados. En una terracería suelen usarse los dos: la pata de cabra compacta el cuerpo de la capa y el liso sella la superficie.
Se cotiza por jornada, y el precio depende del volumen, del material y de si hace falta también pipa y niveladora. Cotizamos el mismo día con el traslado y el operador incluidos, para que compares una cifra final.
Pregunta el precio por WhatsAppTe contestamos a la brevedad posible.
Es la mejor opción en suelos cohesivos —arcillas, limos— y en rellenos. En material granular limpio, como una base de grava, rinde mejor un rodillo liso vibratorio. Si no sabes qué tienes, descríbenos el material y te decimos qué máquina toca.
Casi siempre. El material compacta bien solo dentro de un rango de humedad; seco no se amasa y encharcado tampoco. Si la obra no tiene toma de agua, mandamos la pipa junto con el rodillo.
Depende del material y del espesor de la capa, y lo ajusta el operador en el terreno. Dar más pasadas de la cuenta no añade densidad, solo gasta tiempo y máquina; dar menos deja el trabajo a medias aunque se vea firme.
Las pruebas las hace un laboratorio independiente, no nosotros —así deben hacerse—. Lo que sí hacemos es trabajar al ritmo que esas pruebas necesitan y coordinar el tendido con ellas. Avísanos desde la cotización si tu proyecto las exige.

Dinos qué material es, cuántos metros cúbicos y si hay que certificar compactación. Te decimos qué equipo lleva y cuántas jornadas.
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